{"id":14930,"date":"2025-05-25T22:46:14","date_gmt":"2025-05-25T19:46:14","guid":{"rendered":"https:\/\/almaschool.org\/la-corona-de-plumas\/"},"modified":"2025-12-01T23:01:21","modified_gmt":"2025-12-01T21:01:21","slug":"la-corona-de-plumas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/almaschool.org\/es\/la-corona-de-plumas\/","title":{"rendered":"La Corona de Plumas"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"14930\" class=\"elementor elementor-14930 elementor-8930\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-86be017 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"86be017\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b2cf167 elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"b2cf167\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<iframe src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/4GiR0ljQooUmq0LW9jCXjB?utm_source=generator\" style=\"      width: min(100%, 600px);     height: 152px;     border: none;     border-radius: 8px;     display: block;     margin: 0 auto;    \" allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\">\r\n<\/iframe>\r\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-38a7425c e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"38a7425c\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-480bc1e4 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"480bc1e4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p>En el libro de Rosalis von Sass, \u201cFilamentos del Destino Determinan La Vida Humana\u201d, se relata una antigua historia que describe la secuencia de eventos que llevaron al nacimiento del primer robo. La historia describe los celos de Evie hacia Yora, que tiene una corona de plumas rojas brillantes. Decide robarla y enterrarla en el bosque. Aunque una vocecita en su interior intenta advertirle que no lo haga, Evie decide ignorarla. Para empeorar las cosas, no admite haber robado la corona, lo que aumenta la carga de sus malas acciones.    <\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00e9ndose cegada por el deseo de poseer tal corona, Evie env\u00eda a su marido, Vau, a los peligrosos pantanos para que le traiga plumas similares. Mientras busca el p\u00e1jaro brillante, Vau resulta gravemente herido cuando su lanza golpea un nido de avispas. Este giro de los acontecimientos es el karma en acci\u00f3n: Vau sufre las consecuencias de sus decisiones de participar en la codicia de su esposa y da\u00f1ar a otros.  <\/p>\n\n\n\n<p>En la historia, Evie no dijo la verdad y, en cambio, eligi\u00f3 escuchar las voces de su intelecto y sus emociones, que la alejaron de hacer lo correcto. Al seguir este camino de ignorar su intuici\u00f3n, que es la br\u00fajula interior espiritual, Evie se convenci\u00f3 de que este camino equivocado era el correcto. Su elecci\u00f3n la carg\u00f3 con un karma pesado, que llev\u00f3 consigo a lo largo de sus vidas. Debido a ello, a trav\u00e9s de las encarnaciones que siguieron, una especie de \u00abpatr\u00f3n\u00bb cubri\u00f3 su delicado cuerpo y rostro y atenu\u00f3 su luz interior. Evie sigui\u00f3 siendo guiada principalmente por su intelecto, que sofoc\u00f3 y domin\u00f3 su esp\u00edritu. En el momento en que se escribi\u00f3 esta historia, Evie era una mujer fea y enferma, que siempre estaba infeliz y llena de resentimiento contra Dios, quien, seg\u00fan ella, \u00absiempre distribu\u00eda los dones a los seres humanos de manera tan injusta\u00bb. No se dio cuenta de que su situaci\u00f3n era el resultado directo de las decisiones anteriores que hab\u00eda tomado.       <ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>Vau, a diferencia de Evie, no cedi\u00f3 a los caminos del intelecto. En las encarnaciones que siguieron, mantuvo su conexi\u00f3n con la Luz escuchando su intuici\u00f3n. Se convirti\u00f3 en un famoso investigador y experiment\u00f3 una tremenda alegr\u00eda a trav\u00e9s de su amor por las criaturas de la naturaleza. Comparti\u00f3 este amor con su amada hija, que era la reencarnaci\u00f3n de Yora.   <\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia muestra el conflicto interno entre el intelecto y las emociones, contra la voz del esp\u00edritu. El esp\u00edritu nos habla a trav\u00e9s de la intuici\u00f3n. Cuando ignoramos nuestra gu\u00eda interior, tomamos decisiones perjudiciales y nos cargamos de un karma pesado, lo que nos lleva al sufrimiento. Si no corregimos el karma a tiempo, puede impedirnos desarrollarnos correctamente seg\u00fan las Leyes Universales de la Creaci\u00f3n y regresar a nuestro hogar espiritual: el Para\u00edso. La historia nos ense\u00f1a que incluso un solo acto incorrecto, que podr\u00edamos considerar insignificante, puede afectar profundamente nuestro desarrollo espiritual a lo largo de muchas vidas, a menos que tomemos decisiones que se alineen con las Leyes Universales de la Creaci\u00f3n. La Ley del Karma, una de las Leyes Universales, opera con perfecta justicia y precisi\u00f3n. No es un castigo, sino una oportunidad para aprender y corregir las decisiones que tomamos en el pasado. Si no aprovechamos esta oportunidad, se convierte en un ciclo de sufrimiento continuo.       <br><\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el libro de Rosalis von Sass, \u201cFilamentos del Destino Determinan La Vida Humana\u201d, se relata una antigua historia que describe la secuencia de eventos que llevaron al nacimiento del primer robo.<\/p>\n","protected":false},"author":563,"featured_media":8947,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[217],"tags":[],"class_list":["post-14930","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias-de-karma"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14930","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/563"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14930"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14930\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19851,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14930\/revisions\/19851"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8947"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14930"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14930"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/almaschool.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14930"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}